La empresa de hoy no es entendible si los empresarios no conocen y entendienden sus propias emociones, y apredenden a conectar y sintonizar con las emociones de sus colaboradores. Es necesario desarrollar habilidades para resolver problemas, tensiones y conflictos, dirigir situaciones difíciles, motivar e incentivar la creatividad, mejorar la productividad, o mejorar el nivel de compromiso.
Si no animas a tus clientes, les tratas con entusiasmo, les diviertes y les hacer reir, les das esperanzas ante sus preocupaciones, te preocupas por ellos, tratas que disfruten de tu compañia, o les sientes a tu lado, toma nota. Precisas de una mayor dósis de cercanía, confianza, sinceridad, comprensión, compromiso, complicidad, ilusión y simpatía. Aprende a mezclarte con los clientes, regalarles mimos, jugar y reirte con ellos.
Estamos perdiendo las sonrisas, el buen humor, la simpatía. Ya no hay que repartir tareas, ya no hay que sentar las bases de las discusiones con largos monólogos que pudieron remitirse horas o días atrás via el omnipresente email. Correos, tweets y todas estas nuevas formas de comunicación online nos permiten manejar nuestro tiempo, atención y reflexión. Las reuniones de horas pueden resumirse, las preguntas ser resueltas en cuanto podamos decicarles el 100% de nuestra atención. La reflexión, la no improvisación, se vuelve posible. Aunque pueda parecer imposible, podemos crear reuniones divertidas que sean eficaces y que logren la cohesión del grupo al mismo tiempo. Todo lo que requiere es un poco creatividad y un poco de disposición.
Si llegamos cansados a trabajar, sin poder desconectar de nuestras preocupaciones, sin tener ganas de enfrentarse a los problemas del día a día laboral es necesario parar y pensar a dónde se quiere llegar o como se sentiría más feliz, establecer cambios y darnos cuenta de la diferencia y una vez identificada, buscar como llegar a ese punto, que cosas se deben modificar para sentirse bien, y darle el tiempo que se merece a cada cosa en la vida.
A menudo se dan situaciones de maltrato, en el ámbito laboral, que están sufriendo personas cercanas a nosotros, así como experiencias que nos llegaban a través del desarrollo de nuestra actividad profesional. Es oportuno aportar herramientas con el fin de que las personas participantes puedan mejorar, transformar o eliminar las secuelas emocionales fruto de la interrelación nociva entre dos o más personas del sistema de empresa.
